miércoles, 4 de mayo de 2011

¿CONSORCIOS DE EXPORTACION EN COLOMBIA?

En definitva no hay duda alguna de que las empresas deben hacerse lo más competitvas posible para enfrentar los retos que la internacionalización de la economía supone, pues de no ser así la selección natural de Darwin hará su trabajo y eliminará a las menos aptas.

En este sentido, un paso para adelante que podrían tomar las empresas colombianas para salir al mundo y competir, sería ingresar al mercado mediante la figura de los consorcios de exportación sin embargo hay que tener en cuenta varias varibles a considerar y que son determinantes fundamentales en el proceso de toma de decisiones empresariales sobre si lanzarse o no a esta arena tan compleja:

a. Complejidad en la toma de decisiones y conflictos de intereses: No cabe duda que lo más difícil para la materialización de un consorcio de exportación en Colombia es poner todas las partes de acuerdo y perseguir un horizonte en común.
b. Regionalismo: El mencionado conflicto de intereses puede hacerse aún más profundo si se tiene en cuenta el marcado regionalismo y la idiosincracia competitiva entre las regiones colombianas, lo cual en el largo plazo generarían no sólo retrasos en la conformación de un eventual consorcio, sino también pérdidas financieramente hablando.
c. Corrupción: A pesar de todos los esfuerzos, incentivos y motivaciones que el gobierno brinda en materia tributaria y otras áreas para perseguir la consolidación de consorcios de exportación, no cabe duda que la corrupción y la burocratización de los procedimientos e instituciones estatales hace mella en dicha consolidación, al punto de poder desarmar toda una inciativa.
d. Percepción Internacional: Si bien, la percepción del país está cambiando positivamente aún queda mucho trabajo por hacer, por lo cual al lanzarse a la creacuón de un consorcio de exportación se debe tener en cuenta que es probalbe esperar algún tipo de rechazo o desconfianza ante los productos y servicios ofrecidos por dicho consorcio, al menos en un primer momento mientras se afianzan temas relacionados a imagen, calidad y posicionamiento en el mercado.

Ahora bien, teniendo en cuenta todas estas variables que afectan la conformación y viabilidad de los consorcios de exportación colombiano, puede decirse que si bien son una estrategia respetable de internacionalización de las empresas nacionales, también es cierto que debe reconocerse el riesgo que se corre al tomarla como tal, pues son muchos los elementos en los que aún se debe trabajar para conseguir resultados positivos.



lunes, 2 de mayo de 2011

IED UN PARAISO CONFUSO

El boom de la Inversión Extranjera Directa no para. Sin embargo resulta ser un tanto confuso hasta donde llegar con este nuevo invento del nuevo siglo que parece ser la solución a todos los problemas.

Y en realidad, aunque parezca descabellada la idea, no lo es tanto, si se observan las mejoras sustanciales que tiene un país cuando experimenta este evento.

En cuanto a la productividad empresarial y a los resultados financieramente hablando, no hay duda alguna de que los cambios son evidentes y que la IED estimula en gran medida la productividad del país en el que se instala.

Sin embargo, existe siempre la duda sobre si establecer vínculos relacionados a IED con países con los cuales se tiene abundancia de flujos comerciales o si sólo con aquellos con los que se encuentran similitudes de tipo social, económico, político y/o proximidad geográfica.

Aunque el interrogante parece sencillo a simple vista, en realidad no lo es, pues existen elementos de juicio que deben tenerse en cuenta antes de sumergirse en este abanico de posibilidades que presenta la IED y que no son siempre tan soñadas como pareciera.

Primero hay que iniciar la búsqueda de la respuesta con un análisis genérico sobre las ventajas y desventajas que presenta la IED. En cuanto a las primeras, no cabe duda alguna que el factor empleo es uno de los más importantes y es considerado un motor fundamental de la IED, puesto que genero una gran cantidad de puestos de trabajo en el país anfitrión, o en su defecto mantiene los que ya estaban adscritos a la empresa comprada.

En este sentido, también debe resaltarse el progreso tecnológico que se deriva de la IED y que además representa un elemento de crecimiento económico y tecnológico para el país anfitrión, puesto que una vez las nuevas tecnologías se encuentran instaladas y el talento humano nacional en contacto directo con ellas, se produce una inmediata capacitación, lo cual se traduce en productividad y retorno monetario y financiero para el país en el largo plazo.

Además, la IED constituye un elemento generador del crecimiento económico en su máxima expresión y no es considerado como un distorsionador significativo de la economía –al menos en el sentido estrictamente negativo-.

Así las cosas, pareciera que la IED es algo idílico e imprescindible para cualquier país, en especial si se encuentra en el olvidado tercer mundo, que aboga por salir de allí tan pronto como sea posible. Sin embargo existen algunos otros elementos que deben tomarse en cuenta y que no son tan positivos como los mencionados anteriormente.

Para empezar con la lista, hay que mencionar que muchas veces los puestos relacionados al cuerpo directivo de la compañía en cuestión, son tomados por extranjeros, y aunque en la práctica no hay problema alguno con ello, sobre todo por el tema de la globalización y la pérdida de fronteras, también es relevante decir que dichos puestos podrían ser empleados por profesionales nacionales quienes podrían desempeñar un excelente rol.

Asimismo, su configuración de organismos descentralizados y su carácter “extranjero” hacen que su control no sea tan sencillo como pudiese ser, y por lo tanto pueden prácticamente hacer mucho de lo que quieran, sobretodo en países como Colombia, donde los índices de corrupción, son tan altos, que aún si se quisieran implementar medidas de control, con sólo uno que otro soborno el asunto esta saneado.

Y finalmente uno de los elementos a considerar y que muchas veces resulta olvidado y vulnerado es el tema de las emisiones de gases y la contaminación que se deriva de las empresas de IED y que por su carácter extranjero resultan de difícil control y por ende, también de difícil control su daño al medio ambiente local.

Ahora bien, ya que se tienen todos los elementos de juicio para tomar decisiones sobre si es mejor establecer vínculos de IED con países con los que se tiene gran flujo comercial o si hacerlo con aquellos que presentan similitudes de tipo cultural, la respuesta no es sencilla; puesto que deben analizarse los anteriores elementos de juicio, colocarlos en una balanza y sopesar las ventajas y desventajas que presentan para el país.

Puesto, que si bien es cierto, puede que de cierta forma sea mas sencillo establecer vínculos con países con los que se comparten similitudes culturales, también lo es el hecho de que ésta no es razón válida para lanzarse a las complejidades inmersas en la IED.

Así las cosas, resulta mejor hacer un análisis de criterio y dejar de lado un poco emociones o empatías, para realmente hablar de cifras, beneficios, alternativas y ventajas y ahí si tomar las decisiones pertinentes, pues como dice Peter Drucker, “Lo único constante es el cambio”, y por ello todo se vuelve relativo